8 lugares de Roma aparte del Coliseo

El Coliseo atrae a millones de visitantes cada año por una buena razón; ¡Es el anfiteatro conservado más grande del mundo y habría tenido capacidad para unas 50 000 personas! Sin embargo, en Roma, hay todo un mundo de ruinas fuera de lo común que también merecen una parada en cualquier viaje a este destino.

 

Vía Apia

 

En su trayecto de unos 580 kilómetros, la Vía Apia constituye una inmersión en una parte de Italia que pocos turistas tienen la oportunidad de ver.
Se trata de los restos de una ramificación de la primera carretera principal de Europa, la Vía Apia.
La ruta, cuya construcción comenzara en 312 a. C., sale de la ciudad y serpentea a través del sur de Italia hasta llegar a la ciudad portuaria de Bríndisi, en el Mediterráneo oriental. Esta vía inspiró el dicho “todos los caminos conducen a Roma”. Hoy La Vía Apia es el camino romano más antiguo, con 24 siglos de historia a sus espaldas.

 

Termas de Caracalla

Las termas de Caracalla o de Licinio son un establecimiento termal romano del yacimiento arqueológico de Dougga (la antigua Thugga), en Túnez, en el suroeste del foro.
Fue construido en el reinado de Caracalla (212-217) y por su tamaño es considerado uno de los más importantes establecimientos termales romanos del Magreb.

 

Cripta de los capuchinos

 

La Cripta de los Capuchinos se encuentra bajo la iglesia de Santa María de la Concepción, en la calle Vittorio Veneto (via Veneto) y es uno de los lugares más fascinantes de Roma. La iglesia fue diseñada por el arquitecto y fraile capuchino Michele da Bergamo, que igualmente se encargó de la dirección de sus obras entre 1626 y 1630, siguiendo la orden del cardenal Antonio Barberini, artífice de la construcción.

 

Mercado de Trajano

El Mercado de Trajano acoge en la actualidad el Museo de los Foros Imperiales. Fue construido entre los años 100 y 110 d.C. como el primer centro comercial cubierto de la historia.

 

Estadio de Domiciano

Construido en el Campo de Marte por el emperador del mismo nombre, el Estadio de Domiciano no poseía spina ni lugares para la salida de caballos en las carreras de carros.
El Estadio de Domiciano, también llamado Circo Agonalis o Stadio di Domiziano, podía albergar hasta 30 mil espectadores. La Plaza Navona ocupa el emplazamiento del estadio y ha conservado sus dimensiones y su forma.

 

Parque de los Acueductos

 

Es uno de los parques más encantadores de Roma el cual se encuentra encerrado entre Via Appia y Via Tuscolana y se extiende por unas 240 hectáreas, entre las atracciones paisajísticas del campo romano y hasta los Castillos. Es especialmente agradable a la luz rosa del atardecer cuando los arcos imponentes del Acueducto Claudio y del Acueducto Felice, enmarcados por pinos, se destacan contra el sol en toda su belleza sugestiva y evocadora. Caminar dentro del parque significa tomarse unas horas de completa relajación lejos del caos de la ciudad, entre senderos bordeados de arroyos, cascadas, árboles y pastos, y obviamente sumergirse en la atmósfera pasada de Roma.
En el área hay siete acueductos: el Anio Vetus, el Anio Novus, el de Aqua Marcia, el de Tepula, el Acueducto Iulia, el de Aqua Claudia y el acueducto Feliz, todavía funcional, construido en 1585 por el Papa Sixto V, Felice Peretti, en 1585, sobre los arcos del acueducto de Marcio. Además de los acueductos mencionados anteriormente, hay otros edificios antiguos y al mismo tiempo interesantes en esta área, incluida “la Villa delle Vignacce”, “il Casale di Roma Vecchia”, y “la Villa dei Sette Bassi”.

 

Foro de Augusto

El Foro de Augusto era un vestíbulo público principal en la ciudad de Roma, creado por el Emperador Augusto. Nunca se terminó oficialmente. El foro se creó para albergar un templo dedicado al dios Marte (el dios de la guerra) y se usaba para albergar estandarte y parafernalia para batallas y tambien para proporcionar espacio para procedimientos legales, puesto que el Foro Romano y el Foro de César estaban ya saturados. Se encuentra emplazado en el lado izquierdo de Via dei Fori Imperiali, con una entrada desde la Piazza del Grillo.

 

Catacumbas de San Sebastián

Las catacumbas de San Sebastián constituyen uno de los pocos cementerios cristianos que permanecen accesibles (de los cuatro pisos originales el primero está casi completamente destruido). Inicialmente utilizadas como lugar de enterramiento pagano, se convirtieron en un cementerio cristiano hacia finales del siglo II, dedicado a los santos Pedro y Paolo. Sólo en el siglo IV las catacumbas tomaron su nombre actual el cual deriva del nombre del Santo que aquí fue enterrado después de su muerte (en el año 298).
Originalmente el cementerio se llamaba “ad Catacumbas”, es decir “en el barranco”, debido a las canteras de puzolana existentes en el lugar.

Roma, un museo al aire libre que alberga dos milenios de arquitectura, arte y cultura, es una de las ciudades más visitadas del mundo, por una buena razón.

 

 

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